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Universidad Nacional de Cuyo

Introducción

Para hablar de inseguridad se debe pensar en una “contravivencia” respecto a la seguridad. La seguridad hace referencia a la satisfacción de derechos básicos de un individuo en distintos ámbitos. La seguridad es, a su vez, un derecho que se convierte en un componente esencial para la satisfacción completa de otros. Es imposible pensar en elderecho al trabajo, a la salud, a la educación, a la vivienda sin contar con “seguridad” en el ejercicio pleno y digno de los mismos.

Desde la Ciencia Política la inseguridad se percibe como un tema que abarca y que trasciende la esfera de lo público. La inseguridad es un flagelo que atañe al ciudadano en general y lo convierte en un ser cercado, limitado en su libertad, autovigilado, temeroso y en constante sensación de acoso. En nuestro país y en Mendoza, en particular, se ha transformado en un problema que supera lo estrictamente policial y judicial para constituirse en un tema instalado en el debate social, ético y político.

Con el advenimiento de la globalización y la lógica neoliberal, la salud, la educación y la seguridad social, dejaron de ser componentes inalienables de los derechos de los ciudadanos y se transformaron en simples mercancías intercambiables entre proveedores y compradores al margen de toda estipulación política. En este contexto, la seguridad se desdibujó como derecho, así como ocurriera con la igualdad y la justicia social y pasó a ser un bien que se encuentra en manos del mejor postor.

La inseguridad es un grave problema que debe ser abordado seriamente como una política de Estado porque tiene una fuerte relación con el abandono de las personas por parte de las instituciones estatales.
Por ello, proponemos como concepto de seguridad “la capacidad de los sistemas comunitarios para generar condiciones que más favorezcan el disfrute de los derechos y libertades reconocidas por las leyes y el desarrollo de la actividad gestada por la autodeterminación personal, siempre que esta respete el orden jurídico y el derecho de terceros, con el propósito de hacer eficaz la acción pública destinada a lograr la paz social. Este concepto de seguridad se asocia a los principios de libertad, justicia social,
participación ciudadana e igualdad”.

El pensamiento neoliberal, instalado en la Argentina de los ´90, pero con mayor antigüedad en otros países, desmanteló muchas de las organizaciones y capacidades del Estado y llevó a cabo una transformación en la relación “Estado-Sociedad”. Este proceso se desarrolló fuerte y rápidamente, hasta precipitarse en un estancamiento socioeconómico, donde las profundas transformaciones de esta época conformaron un nuevo mapa social, redefinieron la agenda pública y reconfiguraron los marcos institucionales.

Las consecuencias de las ideas neoliberales se han manifestado a lo largo de cuatro dimensiones:
La avasalladora tendencia a la mercantilización de derecho: Prerrogativas conquistadas por las clases populares a lo largo de más de un siglo de lucha, se han convertido ahora en bienes o servicios adquiribles en el mercado. La salud, la educación y la seguridad social, por ejemplo, dejaron de ser componentes inalienables de los derechos de los ciudadanos y se transformaron en simples mercancías intercambiadas entre proveedores y compradores al margen de toda estipulación política (reglamentación o contralor del Estado).
El desplazamiento del Estado por el mercado: Fenómeno reforzado por una impresionante ofensiva en el terreno ideológico, que “satanizó” al Estado mientras exaltaba las virtudes del mercado. Esto, a tal punto, que produjo definiciones culturales fuertemente arraigadas en la población, especialmente en las clases dirigentes y de poder, que asocian al mercado con un sitio donde se obtienen los beneficio de “lo bueno” y “lo eficiente”. La creación de una “ nueva mentalidad y sensibilidad neoliberal”: A través del empleo de la tecnología massmediática que facilita la permeabilidad acrítica de las nuevas teorías y políticas económicas y sociales. Valores como igualdad, solidaridad, no discriminación, han sido reemplazados por individualismo, competencia, estandarización estigmatización, entre otros.

La vigencia de una nueva ideología: La mayor victoria del neoliberalismo se muestra en el terreno de la cultura y la ideología. Se ha convencido a amplísimos sectores de la sociedad y a casi todas las elites políticas, que “no existe otra alternativa” haciéndolas partícipes o justificando el desguace social. Esta idea permea con desesperanza todas las acciones, vivencias y proyectos.

Desde la cotidianeidad, como sostiene Alain Turein, el concepto de seguridad ciudadana se utiliza actualmente como sinónimo de seguridad física en las calles y las casas, mientras que debería entenderse como el conjunto de los derechos básicos de los ciudadanos, incluidas las libertades públicas y privadas conformadas por los derechos políticos, económicos y sociales; concepto sumamente comprometido en esta época.

Pero no todos los ciudadanos tienen las mismas necesidades en materia de seguridad, como en muchos otro ámbitos de la vida. Cada grupo social, tiene una percepción distinta de lo seguro y de lo peligroso. Por ejemplo, en un barrio céntrico de una ciudad conviven ancianos, inmigrantes, jóvenes de clase media, personas sin hogar, etc. Las vivencias, las características y las necesidades de unos y otros condicionan su percepción de la seguridad.

Numerosas investigaciones demuestran que el sentimiento de inseguridad tiene relación no sólo con el riesgo objetivo, sino también con las experiencias de victimización y con otros factores:
Condiciones personales, edad, sexo, etc. (estudios de victimización concluyen que las personas ancianas tienen muchas menos probabilidades de encontrarse con el peligro que las jóvenes, sin embargo, se sienten generalmente mucho más inseguras); condiciones sociales (entorno, trabajo, etc.); redes de socialización y hábitos de vida; mayor o menor vulnerabilidad al mensaje de los medios de comunicación de masas.

El sentimiento de inseguridad cotidiano tiene mucho que ver, además, con la ruptura de la comunicación interpersonal o intergrupal, con el estilo de vida poco comunitario que impera en nuestra sociedad y que está llevando a los ciudadanos a abandonar paulatinamente los espacios públicos. Este “encierro” hace que se observe a los nuevos“pobladores” de los espacios públicos y, también, a los espacios en sí, como amenazantes o extraños.

Desde el retorno a la democracia se asiste a una campaña tenaz que tiende a demostrar que los problemas de seguridad deben resolverse con mayor dureza y represión policial, aunque ello implique el sacrificio de derechos y garantías que constituyen un logro de nuestra sociedad. Valgan como ejemplos conceptos y acciones tales como la tolerancia cero, el tratamiento de los menores de edad como adultos en relación a la justicia y el sesgo virulento de la comunicación massmediática. La delincuencia ha crecido pero no sólo los pobres o estigmatizados delinquen; también lo hacen individuos de otras fracciones sociales con diversas modalidades.En el último tiempo para prevenir la criminalidad y fomentar la seguridad, especialmente en las ciudades, han surgido las llamadas acciones de prevención integrada o nueva prevención; es decir, acciones que se demuestran capaces de reducir ciertos comportamientos no deseados –no necesariamente tipificados como delito -, recurriendo a soluciones distintas a las que ofrece el sistema penal.

A grandes rasgos se pueden distinguir tres tipos de acciones de prevención de la criminalidad:

Prevención social:
Incluye acciones dirigidas a mejorar la calidad de vida de una zona o un sector social determinado. Con políticas de tipo educativo, cultural, urbanístico, etc., se trata de reducir los factores que promueven la criminalidad. Estas políticas tratan de nivelar asimetrías sociales y de dar respuesta a los conflictos de zonas particulares, al margen del sistema penal (centros de mediación social, comunidades de ayuda a toxicómanos, grupos de apoyo escolar para menores, mejora de equipamientos, etc.).

Prevención ambiental o situacional:
Acciones destinadas a reducir las oportunidades para delinquir. Este tipo de política tiene su base en la consideración del infractor como un sujeto racional que actúa según un cálculo costo/beneficio. De este modo, modificando el ambiente, “poniéndole las cosas más difíciles” al infractor, éste desiste. Ejemplo de esto son circuitos cerrados de TV para la vigilancia, el cercado de barrios, etc. El efecto de este tipo de medidas, no soluciona el problema sino que lo desplaza.
Acciones destinadas a intervenir en el medio para crear un entorno agradable, limpio, iluminado, ya que se ha constatado que el entorno es uno de los factores que más inciden en el sentimiento de inseguridad. Ejemplo de ello es la mejora de una zona degradada o la potenciación de actividades lúdicas en una plaza considerada de riesgo. Ese tipo de acciones influye indudablemente en el sentimiento de seguridad de la población.

Vigilancia Vecinal:
Este tipo de política de prevención, que tiene su origen en los países anglosajones, consiste en la implementación de sistemas de vigilancia basados en la colaboración de los vecinos con la policía. Son auténticas redes de información que se extienden en un barrio y llegan a las fuerzas de seguridad.

Estas políticas, denominadas de prevención integrada que tienen como marco lo local (ciudad, barrio) dan entrada a una multiplicidad de actores en salvaguardia de la seguridad urbana; tarea que tradicionalmente competía solo a las fuerzas del orden (diversos tipos de policía) y a los jueces.
Sin embargo, el nuevo concepto de seguridad requiere una actuación transversal, un abanico amplio de instituciones, organismos y colectivos que, de forma coordinada, lleven a cabo acciones de tipo urbanístico, sanitario, de formación, etc. Las organizaciones cívicas y de apoyo a colectivos marginados tienen en este modelo un papel esencial. Además de la entrada en escena de estas nuevas figuras, se requiere el replanteamiento de las ya existentes (como la policía) de modo que su labor no sea incompatible con las acciones de nueva prevención.

El modelo de seguridad urbana que se propone en esta investigación parte de un replanteamiento de la ciudadanía y por tanto, de la ciudad. Una política de seguridad que, sin olvidar la vertiente objetiva, esto es, la prevención como integración de colectivos marginados, atienda a las causas del creciente sentimiento de inseguridad. La escasacomunicación, el abandono de los espacios y la cultura poco tolerante con los diferentes, son factores que inciden directamente sobre este sentimiento.

Ante el dilema de avanzar en materia de seguridad hacia un modelo de ciudad dividida en ghettos (barrios pobres) y bunkers (barios ricos), llena de espacios “intransitables” donde todo el mobiliario urbano está pensado para ahuyentar al vagabundo y donde los centros comerciales más modernos se construyen siguiendo el modelo de cárcel “panóptica”, o por el contrario, propiciar la vivencia de un modelo de ciudad abierta, tolerante con las diferencias, sin zonas prohibidas, en la que se potencie la identidad de
barrio y el contacto entre individuos; el equipo de investigación se plantea la seguridad como un bien público y no como un patrimonio de algunos.
Es poco probable la posibilidad de desarrollo con equidad y respeto de los derechos económicos, sociales y culturales, sin abrir espacios de participación a la sociedad civil y avanzar en el esfuerzo de construir y reconstruir las instituciones para superar las carencias y disminuir desigualdades.

Con una participación más activa de todos los sectores sociales en las instituciones políticas democrática, que reafirme las relaciones de solidaridad y responsabilidad, tanto al interior de los grupos como entre ellos, se fortalecerá la cultura de convivencia y desarrollo colectivo, basada en la tolerancia frente a la diferencia y en la solución
negociada de los conflictos.
De acuerdo con estos lineamientos, el Rectorado de la Universidad Nacional de Cuyo se propuso como política institucional, generar un ámbito permanente de diálogo y discusión social, amplio, participativo y operativo, que represente a todos los sectores de la comunidad mendocina, con el objeto de ofrecer propuestas que permitan orientar la gestión del esfuerzo de innovación requerido en este cambio de época, partiendo de un proyecto de investigación sobre el tema de la seguridad que involucra a destacados profesionales de esta Casa de Estudios.

Los resultados obtenidos serán transferidos a los representantes de todos los sectores sociales de Mendoza, al Sistema Científico Tecnológico, a organizaciones no gubernamentales y a los Gobiernos Nacional, Provincial y Municipal, con quienes la Universidad mantiene activos canales de diálogo y fortalecerán la formación y capacitación de recursos humanos en todos los niveles del sistema educativo y productivo, contribuyendo a potenciar el accionar conjunto de la sociedad.

Para la realización de este Sub-Proyecto, los investigadores de la UNCuyo trabajarán sobre los siguientes ejes temáticos:
1). Los roles del mercado laboral en el proceso de integración social y su vinculación con la pobreza y la violencia.
2). Niños y adolescentes vulnerables en Mendoza: ¿”ciudadanos de derechos y con derechos”?.
3). Cultura institucional y violencia escolar en los nuevos escenarios sociales. Un estudio cualitativo en escuelas de Mendoza.
4). Seguridad y Administración de Justicia: Un anhelo de los mendocinos.
5). Hacia la priorización de la readaptación del procesado y no del castigo desde el sistema penitenciario de Mendoza.

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